ruta de la piedra

En la ruta de la piedra es una caminada agradable que sigue algunos torrentes de la zona y transcurre por lugares húmedas y sombrías que permite fotografiar grandes rincones naturales emblemáticos como fuentes y grutas.

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Mas de les Ferreres.

La ruta de la piedra empieza en el aparcamiento que hay detrás de la iglesia parroquial de Sant Pere y Sant Fermín del siglo XIX. Seguimos por el camino asfaltado que va hacía el torrente de la Font d’en Sala, que cruza un puente de piedra.

En este tramo, podemos ver el mas del Gibert de Dalt i, más abajo, el mas de les Ferreres (a la derecha) y el Gibert de Baix (a la izquierda). Ambos documentados del siglo XI. En la capilla de Sant Felip Neri hay 13 frescos de 1811 que representan varias escenas de la guerra del Francés.

El camino continua bajando hasta encontrarse con el torrente de l’Esbarzer, dónde de seguida hay que desviarse por una pista de tierra que sube por su margen izquierdo.

La barraca de Pere Baqué en la ruta de la piedra.

En este tramo la ruta esta llega de piedras y tiene una ligera subida, pero al llegar a la font de l’Esbarzer i dels Bullidors, dónde puedes cargar tu cantimplora y refrescarte.

Unos metros más arriba, después de pasar el torrente varias veces, y al girar a la derecha tenemos la barraca de Pere Baqué. Es redonda y de piedra roja, de hecho puedes ver varias edificaciones más un poco más lejos.

La barraca del Ramón del Gibert de Baix.

Seguimos por la ruta de la piedra, y veremos que todo es subida. A medio camino, veremos una nueva barraca del Ramón del Gibert de Baix, que puedes llegar por un pequeño torrente de bajada que la densa vegetación esconde un perfume del olor a bosques mediterraneos.

La fuente del Càntir de la ruta de la piedra.

El camino va girando progresivamente al este, abandonado la dirección hacía el norte. Otra de las cosas que podemos ver las misteriosas ruinas del Casot, a 400 metros del torrente del Font del Bosc.

Esta es una construcción de piedra seca con una estructura de cinco niveles de muros circulares que podrían haber sido de vigilancia. Aunque las fuentes populares dicen que era un convento de viudas y monjas.

A 200 metros hacía delante, el sendero se abre a mano izquierda que conduce a la fuente del càntir, situado sobre una fresca gruta. Tenemos un botijo incurstado en el techo que recoge las filtraciones de agua para la roca de la gruta y las dirije, gota a gota, a un recipiente colocado debajo. Es un lugar perfecto para refrescarse. Aquí tienes un gran perfil de Montserrat.

La barraca de Casajoana.

El itinerario sigue, y al volver de la gruta, seguimos por la izquierda y nos encontraremos el torrente de Casajoana. Después veremos otra barraca de planta circular. A partir de aquí, el camino coge una subida fuerte. El tramo final transcurre por pista de tierra, primero, y después, sobre asfalto vuelve al punto de partida.

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